Palabras del Consiliario, Mario Gállego, para la Semana Santa 2022

Palabras del Consiliario, Mario Gállego, para la Semana Santa 2022
Palabras del Consiliario, Mario Gállego Bercero

Otras formas son posibles.

Vamos acercándonos a los días en que vivimos y celebramos los grandes misterios de la salvación de la humanidad, esto es Cuaresma y Semana Santa. Y uno intenta acercarse a estos misterios con gran respeto y como de puntillas para poder vivir con intensidad estos acontecimientos, no como algo externo a uno mismo, sino en la propia vida del creyente. Espero pues que nada ni nadie se interponga en el camino que hemos emprendido los que creemos en Cristo Salvador.

Casualmente, en mi móvil, acabo de recibir unas imágenes que me han sobresaltado e inquietado. Son una vista del metro de una ciudad en pleno bombardeo, convertido en un refugio y a continuación otras fotos antiguas del metro de Londres, también convertido en refugio (esto sucedió hace 80 años). Me he preguntado, ¿dónde estamos? y ¿hacia dónde caminamos?, ¿en qué hemos avanzado?, seguramente somos tan torpes que no somos capaces de distinguir ni los tiempos ni la vida de las gentes. Recuerdo aquellos refugios en el talud de las vías férreas del tren de mi ciudad natal, o escondidos en las cuevas de San Eloy desde donde se divisaban los estragos de mi ciudad con edificios incendiados y muchos derribados por la aviación, en especial los aullidos de la sirena al comienzo y al final de los bombardeos. Esto mismo estoy viendo en el telediario en este momento (pobres familias llorando por tanta muerte y tanta maldad), viendo a tantas familias huyendo de sus lugares de origen e intentando acceder por las fronteras a otros lugares donde siempre serán extranjeros con culturas nuevas e incluso con otros dioses, ese es otro dolor. No solamente lo recuerdo sino que lo veo grabado en tantas protestas callejeras pidiendo paz y vida. Yo por mi parte, ya desde entonces apartado no solamente de la fe, sino apartado ya de la alegría de la Pascua, del sentido del Viernes Santo y también de la Navidad, me duelo de este tiempo pasado.

Fue necesario, después de largo tiempo, poder entrar en la increíble belleza de la catedral de Chartres y poder contemplar aquellos juegos de luz de sus increíbles vidrieras que son un canto a la Virgen María, a la madre siempre Virgen y descubrir y decir: ¡qué grande debe ser el Señor cuando se le dedica tanta belleza!. Mirando aquellas torres que se lanzan hacia el infinito y que rascan todos los cielos.

Cobró sentido para mí de nuevo la ansiedad de la paz, la ansiedad de la esperanza y la ansiedad de la fe. Todo esto es lo que quiero recuperar en estos días en que de nuevo la Semana Santa nos sitúa ante la gran revelación de que Dios es amor. Amar pues, es el gran resumen y el gran anhelo de todo ser viviente y cuando la persona se aparta de esto puede llegar la barbarie a la cual conduce todo el egocentrismo, esto es el egoísmo, de muchos mandatarios políticos que inquietan a esta humanidad.

Mis queridos hermanos, os deseo pues que lleguéis a la Pascua de Resurrección siendo las nuevas criaturas que Dios nos propone, después de pasar por la tragedia de la Semana Santa y vislumbrando tiempos de paz y concordia.

Vuestro Capellán
Mario Gállego Bercero