Conclusiones del II Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular.

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Conclusiones del II Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular.
Conclusiones del II Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular

Veinticinco años después de la primera edición, Sevilla acogió del 4 al 8 de diciembre el II Congreso Internacional de Hermandades y Religiosidad Popular.

Un evento que, bajo el lema “Caminando en Esperanza”, ha revisado el papel que las cofradías y la piedad popular desempeñan en esta sociedad tan cambiante, habiéndose desarrollado con un amplio programa de actos, conferencias, conciertos, exposiciones y la multitudinaria procesión magna de clausura que con carácter extraordinario reunió a algunas de las imágenes más conocidas y que mayor devoción suscitan en Sevilla capital y su provincia: la Virgen de los Reyes, Jesús del Gran Poder, la Virgen de Setefilla de Lora del Río, la Virgen de Valme de Dos Hermanas, la Virgen de Consolación de Utrera, el Cristo de la Expiración del Cachorro, la Esperanza de Triana y la Esperanza Macarena.

Especialmente relevante para todas las cofradías y cofrades del mundo resultan las conclusiones de este congreso que fueron expuestas en la mañana del 8 de diciembre por el arzobispo de Sevilla, monseñor José Ángel Saiz Meneses.

De este amplio documento, al que se puede acceder completamente a través de este enlace, queremos destacar las siete conclusiones prácticas.

Conclusiones prácticas

El II Congreso Internacional de Hermandades y Piedad Popular de Sevilla, por todo ello, constituye una oportunidad para celebrar el valor de la piedad popular y de las instituciones cofrades y una ocasión para renovar el espíritu de fe que las sostiene en la Iglesia. Encuentro, celebración, reflexión, contemplación y compromiso han sido las líneas de fuerza de un evento que dejará huella en los participantes y planteará desafíos primordiales para el futuro. El legado de este congreso será, sin duda, una piedad popular más fraterna, consciente, contemplativa y comprometida, vivida en el seno de unas cofradías que caminan como luz y sal en nuestro mundo, tan necesitado de verdadera esperanza.

En este contexto, queda patente la necesidad de renovar con audacia la mirada que parte del misterio de Dios y se dirige hacia el mundo, impulsando la misión evangelizadora de las hermandades y cofradías que integre liturgia, caridad y formación. A partir de esta llamada, se podrían presentar siete conclusiones prácticas con las que se procura orientar el camino de la piedad popular hacia un ejercicio más pleno de su identidad y de su vocación eclesial.

1. Redescubrir la mirada transformadora de Dios: Encuentro con Dios y contemplación.

Este Congreso ha mostrado que la piedad popular ofrece un espacio privilegiado para el encuentro con Dios, en el que la veneración de las imágenes, pero, sobre todo, el ejercicio de la liturgia, propicia un verdadero “cruce de miradas” trascendental. En este acto de contemplación, los cristianos reconocen su pequeñez ante el don de la gracia de Dios, capaz de transformar la vida, purificando la visión y orientándola hacia lo esencial y, de esta forma, renovando la relación personal con Cristo, Rostro visible del Padre.

2. Comunión y sinodalidad frente al individualismo y subjetivismo que reina en la sociedad. La hermandad como signo de unidad.

Las hermandades y cofradías han de ser un reflejo vivo de la comunión eclesial, enraizada en Cristo. Su esencia radica en la construcción de lazos de fraternidad, tanto entre los hermanos, como con las otras hermandades, la parroquia, la Diócesis, la Iglesia universal, de la que son parte activa. Esta llamada a la unidad, que tanto ha resonado estos días, nos impulsa a caminar juntos, de manera sinodal, haciendo de las hermandades en verdaderas “casas y escuelas de comunión”, que testimonian el Amor de Dios.

3. El misterio divino, fuente de la santificación.

La liturgia y el culto son el corazón de la vida cristiana en las hermandades: Cristo se hace presente en los sacramentos y la oración comunitaria. En este horizonte, los fieles pueden gustar la mirada de Dios, que sale al encuentro de la búsqueda inquieta del corazón. La liturgia es el acto de alabanza que hace posible el crecimiento en la santidad y la comunión eclesial.

4. Ser fermento en medio del mundo: Misión y testimonio.

Las hermandades son llamadas también hoy, renovando la vocación de sus orígenes, a ser el germen de un testimonio valiente del Evangelio en la sociedad contemporánea. Este testimonio, auténtico primer anuncio de la fe, ha de manifestarse visiblemente en una vida que anuncie el mensaje de salvación con el ejemplo cotidiano y la palabra oportuna, con la coherencia de vida. En un mundo tan necesitado de esperanza, las hermandades han de responder con creatividad y compromiso.

5. Hacer presente el amor de Dios en medio de su pueblo.

La caridad es un rasgo distintivo de las hermandades, que, como se ha señalado en este Congreso, son, de tantos modos, hogares acogedores para los más vulnerables. Responder a las necesidades actuales requiere una nueva imaginación de la caridad, que ponga en juego la ayuda material a los más pobres, junto con la fraternidad y el reconocimiento de la dignidad personal. De este modo, el ejercicio de la caridad podrá ser una expresión de la comunión, en la que se puede ver la compasión de Cristo, Buen Samaritano.

6. Dar razón de la fe y la esperanza: Formación en las hermandades.

Estos días, en los que tanto se ha resaltado el alto nivel de las conferencias y de las mesas redondas, ha quedado también de manifiesto cómo la formación cristiana debe ser una prioridad en las hermandades, que han de promover el acceso a los medios adecuados –en el contexto de la gran oferta de nuestras instituciones académicas y pastorales– que conduzcan al conocimiento profundo de la Verdad cristiana. Este compromiso formativo es determinante para que los hermanos vivan su vocación y puedan fortalecer su identidad eclesial y el sentido de su misión.

7. Observatorio de piedad popular, un foro de estudio permanente

A raíz de este Congreso, y como un fruto del mismo, es preciso impulsar la creación de un observatorio como espacio de estudio y reflexión permanente sobre la piedad popular. Este foro interdisciplinar está llamado a continuar el análisis de la riqueza espiritual de las hermandades, a identificar los retos y los desafíos contemporáneos y a diseñar propuestas pastorales que fortalezcan su papel evangelizador en la Iglesia. Este esfuerzo, que profundizará el rico legado de este encuentro que ahora concluimos, contribuirá a la renovación de la piedad popular como escuela de esperanza y camino de santidad.

Fotografías: https://www.flickr.com/photos/congresoihpp/