La Obra Social

«Cuanto hicisteis a uno de estos mis hermanos, a mí me lo hicisteis» (Mt 28, 19)

La Cofradía siempre ha tenido muy presente que, como comunidad eclesial que es, además de su labor evangelizadora de predicación y transmisión de la Palabra de Dios, debe emprender una labor social dentro del entorno en el que vive, por lo que en sus propios Estatutos y encuadrándose dentro de sus fines principales, se determina la obligatoriedad de apoyar una Obra Social determinada (art. 7º).

Y es que los miembros de la Cofradía somos seguidores de quien, pudiendo tener otra suerte, se identifica con la condición de los pobres, a quienes anunció preferentemente el Reino y llamó bienaventurados; de quien hizo de la pobreza y de la sencillez no un signo de miseria y desgracias humanas, sino una actitud de amor y de libertad, en orden a compartir los bienes de la Tierra, y una condición para participar del Reino.

«El mundo mejor exige que cada cofrade se preocupe de su prójimo, es decir, de todo aquel que convive con él. No es tolerable esa indiferencia ante el tenebroso panorama de un mundo en crisis; y esta crisis es espiritual».

Mosén Francisco Izquierdo Molins, hermano consiliario perpetuo fundador

Por ello, conscientes de que el Mensaje al mundo de Cristo se apoya en la Caridad hacia todos (especialmente hacia los que más necesidades padecen) y fieles al Evangelio, a las indicaciones de la Iglesia y en coherencia con la propia misión que les encomienda su propia Cofradía, deben concienciarse y hacerse participes en la lucha contra la pobreza y otras problemáticas sociales, rechazando todo cuanto produce y fomente la injusticia y la opresión, la marginación y la violencia, esforzándose por eliminar sus causas y comprometiéndose a restablecer y renovar la mente y las costumbres en que viven, trabajando por hacerlas más conformes a las exigencias evangélicas de libertad, justicia y fraternidad.

I) El fundamento de tener una Obra Social en nuestra Cofradía

El ejercicio de la caridad y la realización de acciones solidarias con quienes más lo necesitan, han formado desde siempre parte esencial en la misión de las cofradías y hermandades de todas épocas en coherencia con la propia exigencia de nuestra fe y con la doctrina de la Iglesia:

«Así, desde los orígenes, vuestras cofradías se han distinguido por sus formas típicas de piedad popular, a las que se unían muchas iniciativas de caridad en favor de los pobres, los enfermos y los que sufren, implicando a numerosos voluntarios, de todas las clases sociales, en esta competición de ayuda generosa a los necesitados. Se comprende mejor este espíritu de caridad fraterna si se tiene en cuenta que comenzaron a surgir durante la Edad Media, cuando aún no existían formas estructuradas de asistencia pública que garantizaran intervenciones sociales y sanitarias a los sectores más débiles de la colectividad. Dicha situación ha perdurado a lo largo de los siglos sucesivos, podríamos decir hasta nuestros días, en que, a pesar del incremento del bienestar económico, todavía no han desaparecido las bolsas de pobreza y, por tanto, hoy como en el pasado, queda mucho por hacer en el campo de la solidaridad».

Benedicto XVI. Discurso a la Confederación de Cofradías de las Diócesis de Italia, 10 de noviembre de 2007

Es cierto que la realidad, identidad e idiosincrasia de la Cofradía, constituida como asociación de la Iglesia con sus propias características y peculiaridades, con su propio carisma, hace que la caridad y la labor social no sea nuestra única y exclusiva actividad, entendiendo que la Cofradía va más allá de ser una sociedad de ayuda mutua o una asociación filantrópica puesto que es «un conjunto de hermanos que, queriendo vivir el Evangelio con la certeza de ser parte viva de la Iglesia, se proponen poner en práctica el mandamiento del amor, que impulsa a abrir el corazón a los demás, de modo especial a quienes se encuentran en dificultades» (Benedicto XVI, 2007).

Consecuentemente, la colaboración con nuestra Obra Social no es algo optativo ni una mera obligación estatutaria. Es todo un deber moral, una exigencia radical de nuestra fe cristiana y una necesidad para todo aquel que se hace llamar discípulo de Cristo. Además, hay que remarcar la palabra «nuestra», ya que aunque el peso organizativo de la misma lo lleven entre un número reducido de hermanos, no es de ningún modo una labor individual sino del «mismo y único cuerpo» que conforman todos los miembros de la Cofradía. Y así como los hermanos «están obligados» a colaborar, también los dirigentes (en pro de su ministerio de servicio) deben «ser agradecidos» (como repite constantemente san Pablo en el capítulo 3 de su carta a los Colonenses) para con quien contribuye a desarrollar esta labor. En cualquier caso, huelga decir que la Obra Social no es algo para sacar pecho, colgarse medallas y salir en los medios mejorando nuestra reputación sino que es un modo de llevar a la práctica el mandamiento de Cristo de amar a Dios y a nuestro prójimo.

La caridad, que se ha divulgado siempre como compasión sentimental, es sin embargo profundamente activa y laboriosa. Y como decía el propio Benedicto XVI, toda obra de auténtica caridad comprende la referencia indispensable a la justicia, tanto más en nuestro caso: «La caridad es una fuerza extraordinaria, que empuja a las personas a comprometerse con valor y generosidad en el campo de la justicia y de la paz» puesto que «quien ama con caridad a los demás es, ante todo, justo hacia ellos. No sólo la justicia no es extraña a la caridad, no sólo no es una vía alternativa o paralela a la caridad: la justicia es inseparable de la caridad, intrínseca a ella» (CIV, n. 1 y 6).

Desde su propia fundación, la Cofradía siempre tuvo en su ideario la práctica de las obras de misericordia, llegando a proclamarse en Capítulo General la solemnización del «Santo Viático, que todos los hermanos se comprometen a recibir a tiempo y a acompañar corporativamente el cadáver a la iglesia y en comisión hasta el Cementerio». Asimismo, se instituiría la figura de los hermanos visitadores encargados de «visitar a los hermanos enfermos, recordándoles la conveniencia de recibir cuanto antes los Santos Sacramentos, si la enfermedad fuera grave y cuidar de que no les falte ninguna clase de auxilios espirituales, ni aun temporales si preciso fuera» (Reglamento fundacional, art. 19). Además, llegado el caso, la Cofradía también proveería «la bula de difuntos, rogando a algún Hermano ofrezca la Comunión para que pueda lucrarse la Indulgencia plenaria» (ídem, art. 21), celebrando asimismo sufragios todos los años por los hermanos fallecidos.

Adicionalmente, y aunque supusiera un gran esfuerzo para la tesorería, puntualmente se atendían las necesidades diocesanas colaborando económicamente en diferentes proyectos destinando una cantidad anual para un fin concreto o donando lo recaudado en las colectas de las misas capitulares. Sin embargo, con la renovación estatutaria de 1995, la Cofradía dio una vuelta de 180 grados a su acción social, estableciendo la obligación de colaborar con una determinada obra social y creando la figura del hermano coordinador de obras sociales encargado de proponer y gestionar las diferentes acciones a llevar a cabo. Además, y de forma permanente, se incluiría una partida presupuestaria anual para estos fines, recabando otras aportaciones con finalidad asistencial concreta.

Es evidente que las prestaciones y donaciones que se realizan son muy loables aunque no es menos cierto que, de algún modo, son impersonales. La caridad no es sólo limosna, no solo es dar trigo. La caridad es el amor cristiano, el entregarse por el otro hasta dar la vida. La caridad «es la virtud teologal por la cual amamos a Dios sobre todas las cosas por Él mismo y a nuestro prójimo como a nosotros mismos por amor de Dios» (CIC, 1822). Por eso, cualquier proyecto social que se precie, como el nuestro, requiere de la participación física y de un compromiso periódico para encauzar verdaderamente nuestra caridad cristiana puesto que toda persona necesita que se le trate como verdadero protagonista de su desarrollo, de su propia vida; no como meros destinatarios de nuestra bondad, sino como hijos de Dios que con su vida y su generosidad transforman nuestro corazón y la sociedad entera.

Pero nuestra ayuda individual, a veces no es suficiente, haciéndose necesaria la colaboración y coordinación con instituciones solidarias, entidades eclesiales y otras organizaciones no gubernamentales que ya poseen experiencia, sensibilidad social y las estructuras precisas para orientar nuestro compromiso asistencial. Por ello, la Cofradía tiene establecidos unos acuerdos de colaboración con varias entidades con los que compartimos misión, visión y valores como la Obra Social de la Compañía de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl, la Asociación Motorista de Protección a la Infancia Contra el Abuso, la Asociación de Padres y Amigos de las Personas con Sordoceguera de Aragón o la Santa y Real Hermandad de Nuestra Señora del Refugio y Piedad de Zaragoza.

La auténtica Cofradía pasa por compartir y compartirse, por repartir y repartirse en lo que tenemos y somos. Sin vaciarnos es difícil llenarnos del amor de Dios. Pero también resultaría hipócrita volcarse solo y exclusivamente en colaborar con la Obra Social de la Cofradía, destinada principalmente a personas que muy posiblemente no conozcamos, y, sin embargo, despreocuparnos absolutamente de si el hermano que está en nuestra misma fila tocando el tambor o el que empuja el paso a nuestro lado está sufriendo, pasándolo mal, está enfermo, sin trabajo o si vive en precariedad. La Obra Social, a través de su hermana coordinadora y de su equipo de colaboradores, del hermano mayor y de nuestros consiliarios, están permanentemente disponibles para atender de forma confidencial a los hermanos que soliciten nuestra ayuda, emprendiendo también una serie de acciones para poder comunicarse con nuestros hermanos más mayores y con quienes tienen graves problemas de salud, para que sientan que su Cofradía los tiene presentes, prestándoles apoyo en aquello que pudieran necesitar y, sobre todo, mostrándoles el cariño de parte de todos y cada uno de los hermanos que componen nuestra comunidad.

En definitiva, la Cofradía en sí misma se ofrece como un generoso caudal de vida en donde podemos compartir con todos nuestros hermanos en Cristo (con los de fuera y, obviamente, con los de dentro) tiempo, salud, amistad, palabras, tristezas y alegrías; en donde podemos acompañar a los que están solos, velar a los que necesitan ser cuidados, atender siempre a quien más sufre… ¡Qué mejor lugar para vivir el amor, la caridad y la fraternidad en primera persona, tanto del singular como del plural, que la Cofradía!.

Campaña «Un Kilo, una sonrisa»

Tras unas primeras jornadas en las que se recogía aceite y otros productos con destino al Centro Social Virgen del Pilar, en el año 1999 se organizaría una campaña dedicada a la recogida de alimentos bajo el lema «Un kilo, una sonrisa». Tras el éxito cosechado en esta primera edición, en la que de manera conjunta con la M. I. y A. Cofradía del Santo Sepulcro y la Congregación de Esclavas de María Santísima de los Dolores se recogieron más de dos toneladas de alimentos, la Cofradía ha seguido organizando año tras año esta jornada gracias a la colaboración del supermercado Alcampo del C.C. Porches del Audiorama.  

Jornada de donación de sangre

Conscientes de poder ser útiles a los demás de manera anónima y altruista, e imitando mínimamente a quien derramó su sangre por la humanidad entera, desde el año 2000 y colaborando con Donantes de Sangre Zaragoza, la Cofradía instauró una jornada de donación de sangre con la que abastecer de recursos sanguíneos al Banco de Sangre y Tejidos de Aragón para que, a su vez, éste pueda cubrir las necesidades de centros sanitarios aragoneses. Dicha jornada se lleva a cabo habitualmente en el mes de diciembre en nuestra sede social y, desde el año 2004, se organiza conjuntamente con la Cofradía de la Coronación de Espinas.

Diversidad de acciones solidarias

A lo largo del año, la vocalía de Obra Social emprende distintas acciones que lleva a cabo gracias a la ayuda de decenas de hermanos volutarios y junto a otras áreas y secciones de la Cofradía. Así han surgido los ensayos solidarios de la sección de instrumentos; galas, festivales y conciertos solidarios de música clásica y cofrade; rastrillos benéficos; visitas a centros socio-sanitarios; comidas solidarias como la que se celebra el Viernes Santo tras nuestra procesión titular; o recogida de donativos, campañas crowdfunding y otras aportaciones y colaboraciones puntuales en favor de distintas asociaciones y movimientos.

II) La Compañía de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl

Hablar de nuestra Obra Social es hacerlo de las Hijas de la Caridad, puesto que nuestra relación con ellas comienza incluso antes de la aprobación definitiva del arzobispo Elías Yanes de los nuevos Estatutos en los que la Cofradía, para el mejor cumplimiento de sus deberes sociales, debía apoyar «la obra social que reglamentariamente se determine» (art. 7º).

La Compañía de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl es una sociedad de vida apostólica fundada en París en 1633 por San Vicente de Paúl y Santa Luisa de Marillac y que, en la actualidad, está presente en 94 países de todos los continentes, quedando al servicio de los más necesitados en hospitales, escuelas, hogares infantiles y de mujeres maltratadas, residencias de ancianos, albergues para personas sin hogar, casas para personas convalecientes y sin recursos, pisos tutelados (personas sin hogar, internos cárceles, refugiados, mujeres víctimas de trata y violencia de género,…), centros de día, centros de rehabilitación para personas con adicciones, talleres ocupacionales, y centros de inserción socio-laboral.

En España y en nuestra propia ciudad, las Hijas de la Caridad han promocionado las profesiones y servicios en los campos sanitario, educativo y de intervención social. Su carisma creativo y audaz les ha hecho dar respuestas allí donde existe una necesidad con obras propias de la Compañía o en colaboración con entidades eclesiales, organismos de la administración pública o instituciones sin ánimo de lucro. Trabajan con la colaboración de voluntariado que asume el estilo de servicio evangélico como lo entendieron sus fundadores basado en el amor afectivo y efectivo, estando convencidas de que trabajar en red multiplica las posibilidades y permite llegar más allá en las respuestas.

Como se decía, nuestra relación con las Hijas de Caridad comenzó en el mes de octubre de 1994, cuando hasta la Navidad de ese año, se organizó una campaña de recogida de alimentos, que tuvo su continuidad con otra de recogida de aceite en el mes de junio del año siguiente con destino a uno de los centros sociales emblema de la institución, el “Virgen del Pilar” ubicado en la calle Predicadores. Un lugar que fue clave (y sigue siéndolo) en el desarrollo de nuestras acciones solidarias, puesto que en él pronto se organizarían varios grupos de hermanos que se comprometieron a colaborar para acompañar, con cariño y generosidad, a los residentes en su día a día, además de cooperar en todo tipo de labores (desde administrativas y de mantenimiento, hasta cualquier otra tarea que nos fuera requerida), preparando exprofeso otras actividades especiales como preparar visitas al Pilar y otros lugares, llevar la magia de los Reyes Magos, organizar rastrillos benéficos y un sinfín de actividades como las que, hoy en día, seguimos inmersos y que se describen a continuación:

Comedor Social “San Vicente de Paúl”
Es un proyecto para personas sin hogar destinado a cubrir la necesidad básica de alimentación (desayunos y comidas). Las personas que acompañamos disponen de un “Plan de Intervención Individual” realizado en colaboración con los servicios sociales municipales u otras entidades tanto públicas como privadas desde donde se derive a cada persona. Nuestra labor consiste fundamentalmente en ayudar en el servicio de desayunos y comidas, realizar el transporte desde el Banco de Alimentos y en la organización del almacén, de alimentos y en el control de caducidades y colaborar con la entrega de alimentos a familias.

Centro de Día “San Vicente de Paúl”
El centro de Día de integración comunitaria es un servicio especializado de acogimiento diurno para personas en situación de desamparo social y familiar que, debido a sus escasas o nulas posibilidades de inserción laboral, sufren una desocupación de su tiempo, produciéndoles apatía y desmotivación hacia cualquier tipo de actividad. Se trata de un recurso de tipo educativo-ocupacional en el que colaboramos impartiendo clases de informática y actividades de laborterapia.

Centro de Convalecencia “Las Casitas”
El Centro “Las Casitas” acoge a personas sin hogar y sin red socio-familiar durante su periodo de convalecencia, dando cobertura a las necesidades socioeducativas y realizando acompañamientos a servicios sanitarios. Se trabaja para mejorar su calidad de vida y su inclusión social, colaborando nuestra Cofradía en el acompañamiento socio-sanitario.

Alojamiento Alternativo Puente
Proyecto de alojamiento para personas solas o familias con dificultades de acceso a la vivienda que inician o prosiguen procesos de inserción social. Viviendas en régimen de semi-tutela como marco de intervención socioeducativa, que se ponen al servicio de los planes individuales de intervención de cada persona o unidad familiar. Se colabora en el apoyo a las mujeres acogidas y en el cuidados de los niños y niñas.

Proyecto Siquén
El proyecto está dedicado a acoger a mujeres procedentes de prisión que inician procesos de inserción, con carencias de recursos económicos y sin red familiar y social. En la actualidad acoge a mujeres procedentes del Centro Penitenciario de Zuera y de otros centros de España en los permisos penitenciarios y tercer grado. Estas mujeres carecen de la posibilidad de salir a domicilios propios o de familiares por lo que de no contar con la posibilidad del proyecto no podrían disfrutar de dichos permisos. Nuestra colaboración se centra en el acompañamiento de mujeres procedentes de prisión y en el traslado desde/hasta Zuera.

Proyecto Chatillôn
Proyecto dirigido a la integración de las personas solicitantes y beneficiarias de Protección Internacional en colaboración con el Ministerio de Migraciones, Trabajo y Seguridad Social. Sus principales objetivos son la inserción y el conocimiento del entorno así como las costumbres y hábitos del país, el aprendizaje del idioma, la formación pre-laboral, el desarrollo de un mínimo de red social, la búsqueda de empleo y en la plena inserción en la sociedad. Para ello, colaboramos impartiendo clases de español y organizando actividades lúdico-educativas.

Centro Social “Virgen del Pilar”
Es una residencia de ancianos de carácter privado sin ánimo de lucro perteneciente a las Hijas de la Caridad, dedicada a acoger a todas aquellas personas mayores más necesitadas que, por su situación personal, familiar o social reúnan las condiciones recogidas en su reglamentación, y a las personas mayores que, pudiendo y queriendo vivir en su casa, hayan estado hospitalizadas, requieran unos cuidados temporales y no tengan familiares que les presten estos cuidados. La Cofradía organiza grupos de voluntarios para vistar a los residentes, participando y organizando asimismo, actividades especiales como la visita de SSMM los Reyes Magos y entrega de roscones.

III) La Asociación Motorista P.I.C.A.: Protección a la Infancia Contra el Abuso

La Asociación Motorista P.I.C.A., Protección a la Infancia Contra el Abuso, es una asociación benéfica sin ánimo de lucro instaurada el 22 de Julio del 2016. Registrada en el Registro Nacional de Asociaciones de la Comunidad Autónoma de Aragón, está amadrinada por la Directora de Justicia e Interior del Gobierno de Aragón y está reconocida por Estamentos Oficiales e Instituciones. Asimismo, colabora estrechamente con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, Instituto del Menor y la Familia, Consejería de Asuntos Sociales, Justicia de Aragón y demás organismos oficiales de Aragón.

Dedicada a la ayuda y acompañamiento de menores víctimas de abusos, tanto físicos y psicológicos como sexuales, está integrada por personas voluntarias que dedican la práctica totalidad de su tiempo libre para proteger y acompañar a los menores en sus actividades diarias, con el fin de que pierdan el miedo a integrarse en la sociedad siendo capaces de desarrollarse plenamente como individuos. Acompañamientos que siempre se realizan actuando dentro de los parámetros de la legalidad y nunca se interactúa con el abusador, de forma que, cuando se encuentran ante este, los miembros de P.I.C.A. le dan la espalda mostrándole su emblema, convirtiéndose en una barrera física entre el abusado y el abusador.

Además, P.I.C.A. actúa también en la prevención, impartiendo charlas informativas sobre bullying, grooming y ciberacoso, su detección y resolución del conflicto en centros de educación, AMPAS, centros cívicos, universidades y cualquier lugar en que sean solicitadas.

La asociación se autofinancia mediante donaciones recibidas por parte de personas, tanto físicas como jurídicas, y a través de los stands de merchandising que se montan en aquellos eventos motoristas y de interés social a los que son invitados. Así mismo organizan actos solidarios, a veces conjuntamente con otras asociaciones de la misma índole, para recaudar fondos y ayudar a los menores maltratados.

Desde el año 2018, la Cofradía colabora con la asociación asistiendo, participando, promocionando y contribuyendo a sufragar algunas de las diferentes iniciativas, eventos y campañas formativas, habiendo también intermediado con el Consejo Diocesano de Hermandades del Trabajo para que les fuera cedido un local que ya se ha transformado en un espacio colaborativo en el que seguir trabajando en la consecución de la mejora de la infancia y su desarrollo.

IV) APASCIDE-Aragón: Asociación de Padres y Amigos de las Personas con Sordoceguera de Aragón

APASCIDE-Aragón es una organización pionera en España en la atención específica de personas afectadas por sordoceguera, sea ésta total o parcial, congénita o adquirida, que desarrolla su labor en el campo de la detección, comunicación con personas sordociegas, y apoyo familiar y sensibilización social respecto a esta discapacidad y su impacto sobre los afectados y su entorno más cercano.

Constituida en 1996, es miembro fundador de la Federación Española de Sordoceguera (FESOCE), federación que pertenece a la Red Europea de Sordoceguera (EDBN) y a la DBI (Red Mundial de Sordoceguera), estando su actividad declarada de Utilidad Pública desde el 18 de febrero de 2003.

Es titular de un centro de día, el Centro de Recursos para la Sordoceguera San Jorge, que viene a satisfacer el objetivo estatutario de crear centros de rehabilitación e integración social con los recursos especializados que requieren los sordociegos, ante la carencia actual de espacios especializados para atender este tipo de discapacidad.

Desde el año 2017, nuestra Cofradía colabora activamente con esta organización siendo la sensibilización uno de los principales campos de este marco de cooperación, ayudando a dar a conocer esta discapacidad. La primera de estas colaboraciones de nuestra Cofradía se hizo tangible a través de una aportación para la difusión de la sordoceguera por toda la Comunidad Autónoma, plasmándose mediante un vinilo publicitario en la parte trasera de un autobús que recorría diferentes puntos de Aragón.

A partir de esta primera acción, la Cofradía ha estado presente en el movimiento asociativo, no solo de manera económica, sino también en diversos actos de la entidad. Ha colaborado en la difusión de actividades realizadas, tales como exposiciones benéficas, celebraciones de días importantes, festividades. En todos estos actos siempre ha habido representación por parte de miembros de la Junta y hermanos cofrades, hecho que también ha creado un vínculo importante entre Cofradía y Asociación.

Cabe resaltar la colaboración en la festividad del Día de Reyes, donde la Cofradía facilita la visita de los tres Reyes Magos de Oriente a los niños de la Asociación. Asimismo, varios hermanos de la Cofradía con sus instrumentos, acuden como voluntarios al citado Centro de Recursos San Jorge para mostrarles a los usuarios cómo son nuestros instrumentos, cómo se tocan, cómo suenan, permitiéndoles incluso el poderlos tocar.

En este ambiente de reciprocidad, APASCIDE-Aragón ha organizado cursos de iniciación a la lengua de signos española, siendo ofrecidos a la Cofradía de manera gratuita. De esta forma, varios de nuestros hermanos han ido participado y han podido conocer de primera mano este sistema de comunicación, las instalaciones del citado centro de recursos y el trabajo, a pie de campo, que lleva a cabo la Asociación.

V) «Somos más que lo que tus ojos ven»: la unión de las Obras Sociales de las cofradías zaragozanas

Aunque la sociedad zaragozana es conocedora de nuestra dilatada historia, del interés que suscitan nuestras procesiones, de la belleza y plasticidad de nuestros pasos y enseres patrimoniales o del atronador sonido de nuestros tambores, bombos y timbales, quizás la preocupación que tenemos y mostramos por la ayuda a los más desfavorecidos no sea uno de los aspectos que más se supiera de nosotros.

Tal vez este desconocimiento sea propiciado por nosotros mismos, al querer cumplir al extremo el precepto evangélico de que al hacer limosna «no sepa tu mano izquierda lo que hace la derecha» (Mt 6, 3). O, quizás venga dado por el hecho de que en un mundo tan secularizado como en el que vivimos, a una buena parte de la sociedad no le interese en absoluto conocer los esfuerzos y las contribuciones que la Iglesia, los movimientos eclesiales y, por ende, las cofradías, realizamos hacia las comunidades más necesitadas. En cualquier caso, desde el año 2015, la Junta Coordinadora de Cofradías de la Semana Santa de Zaragoza bajo el impulso de la Delegación Episcopal de Pastoral de las Cofradías y Hermandades de Semana Santa, lleva a cabo una campaña de comunicación y visibilización conjunta de la actividad emprendida por las obras sociales de cada una de las cofradías y hermandades que conforman la Semana Santa zaragozana.

Bajo el lema «Somos más de lo que tus ojos ven», anualmente se presenta una memoria detallada y transparente de nuestra labor social y comprometida, detallando las cifras de participación y los datos económicos de las diferentes acciones solidarias que promovemos, comenzando por el servicio de recogida de cadáveres que la Hermandad de la Sangre de Cristo realiza desde tiempo inmemorial; pasando por las colaboraciones continuas o puntuales en los proyectos promovidos por otras instituciones, organizaciones y fundaciones; y acabando en la organización de campañas de recogida de alimentos, material escolar o medicamentos, la concesión de becas para alumnos con necesidades económicas o la celebración de conciertos, ensayos, torneos deportivos, rastrillos, rifas o festivales benéficos y solidarios.

Una acción desinteresada, silenciosa frente al ruido de nuestros instrumentos y anónima, pero fiel a la misión evangelizadora que tenemos en común todas las cofradías y hermandades. Una labor constante que ni mucho menos cesa o se ve mermada por las dificultades sino que, precisamente, cuando éstas aparecen con crudeza, es cuando los cofrades más comprometidos nos mostramos por amar y ayudar a nuestro prójimo.

Presentación de la Memoria de las Obras Sociales el 17 de noviembre de 2022 (foto Junta Coordinadora).

«Somos más que lo que tus ojos ven»

Las cofradías y hermandades continuaron llevando a cabo una inmensa labor solidaria en el último ejercicio 2021-2022, como lo demuestra la implicación de 851 cofrades como voluntarios, los 18.657 Kilos de alimentos recogidos para destinarlos a los más necesitados y aportaciones económicas valoradas en 68.197,18 €uros en alimentos; los 6.776 productos sanitarios, aportando 4.197 €uros; los 16.875,68 €uros destinados a becas; los 128.268,30 €uros dirigidos a diversos proyectos y acciones sociales de ayuda solidaria; o los 151 apadrinamientos.

Referencias Bibliográficas

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  • GIL ROYO, M. (2013). Obra Social. En Siete Palabras. Boletín informativo nº 80 (pág. 18) y 81 (págs. 10-11). Zaragoza: Cofradía de las Siete Palabras y de San Juan Evangelista
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  • TELLO HERNÁNDEZ, E. (2013). Aportación al estudio de las cofradías medievales y sus devociones en el reino de Aragón. Zaragoza: Institución Fernando el Católico

Autoría del artículo: David BENEDED BLÁZQUEZ (aps. intro, I, II y V; 2021); Carlos DE PAZ LERÍN (aps. III-IV; 2019); Mariano GIL ROYO (I; 2014); María Belén ROCHE EMBID (aps. I-IV; 2021); y Junta Coordinadora de Cofradías de la Semana Santa de Zargoza (ap. V; 2021). Zaragoza: Cofradía de las Siete Palabras y de San Juan Evangelista.

Fotografía de cabecera: Grupo de hermanos de la Cofradía colaborando en la preparación y reparto de desayunos que las Hijas de la Caridad realizan de lunes a viernes en el comedor social de su obra “San Vicente de Paúl” (fotografía de Jesús Fuertes).

Fotografías secundarias: Fotografías de las acciones solidarias realizadas por la Cofradía en las distintas asociaciones con las que colabora (Archivo de la Cofradía).