De Olegario García a Víctor Camañes, los seis cornetas de nuestra Cofradía

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De Olegario García a Víctor Camañes, los seis cornetas de nuestra Cofradía

Olegario García, Francisco Sangorrín, Hilario Palú, José Ignacio Vela, Pascual Jaqués y Víctor Camañes. Desde su fundación el 15 de febrero de 1940 la Cofradía de las Siete Palabras y de San Juan Evangelista ha contado con seis cornetas principales propios, ya que en las procesiones de la primera Semana Santa el cornetín de órdenes pertenecía, igual que los doce tambores, a la banda de guerra del Regimiento de Infantería nº. 52, con guarnición en Zaragoza, o, muy probablemente, a la banda de Ambulancias de la Cruz Roja de Zaragoza, y el Viernes Santo de 1941 fue ya con toda seguridad un turuta del Regimiento de Infantería nº. 52 quien acompañó con su corneta a nuestros 19 primeros tambores, todos ya hermanos de la Cofradía, y que recibió por su desempeño una gratificación de 10 pesetas, según consta en nuestros libros de cuentas.

Los seis cornetas titulares de nuestra “Sección de Tambores” (posteriormente, “Sección de Instrumentos”): Olegario García Zueco, Francisco Sangorrín Longinos, Hilario Palú López, José Ignacio Vela Gracia, Pascual Eloy Jaqués Aparicio y Víctor Manuel Camañes Vera.

El primer corneta propio de la Cofradía fue Olegario García Zueco (Zaragoza, 1923-2000). Miembro del centro de la Juventud Masculina de Acción Católica de la Parroquia de San Pablo y empleado de la relojería Pérez de Mezquía -cuyos propietarios, Jesús Pedro y Fermín, eran  hermanos fundadores de la primera hora de nuestra hermandad-, ingresó en las Siete Palabras, con 19 años, el 17 de febrero de 1942 y se mantuvo como corneta de nuestra Sección de Tambores desde ese año hasta pasada la Semana Santa de 1944, ya que el 24 de enero de 1945 fue dado de baja, junto a otros seis hermanos, al haber participado en la fundación de la Cofradía del Silencio (de hecho, fue también el primer corneta de esta Cofradía antes de la creación de su característica “Sección de Heráldicas”) y decretarse, a iniciativa de mosén Francisco, la incompatibilidad de pertenecer a otra cofradía de Zaragoza. García fue instruido por el maestro de la banda de trompetas del mencionado Regimiento de Infantería nº 52.

Olegario García Zueco haciendo sonar la corneta en la plaza de Sas durante la procesión matutina del Viernes Santo de 1942, colocándose junto al hermano Cetro de ese año, el Rvdo. Carmelo Coromina (Archivo de Javier Velázquez).
Olegario García Zueco haciendo sonar la corneta en la plaza de Sas durante la procesión matutina del Viernes Santo de 1942, colocándose junto al hermano Cetro de ese año, el Rvdo. Carmelo Coromina (Archivo de Javier Velázquez).

A Olegario García le sustituyó el Viernes Santo de 1945 Francisco Sangorrín Longinos, nacido en Zaragoza el 22 de noviembre de 1920 y fallecido en la capital aragonesa el 22 de febrero de 1998. Su vida laboral la desarrolló alrededor de una de sus grandes pasiones, el cine –de hecho es el autor de una de las películas más antiguas en color que se conservan sobre nuestra procesión titular, la del Viernes Santo de 1970–, siendo empleado de “Ebro Film”, empresa vinculada a la Asociación Católica Nacional de Propagandistas que se encargaba de la gestión y administración de distintos cines por todo Aragón así como de la proyección de películas en salones parroquiales y colegios, para, posteriormente, pasar a ser propietario de su propio negocio de distribución y alquiler de películas.

Miembro del centro de la Juventud de Acción Católica de la Parroquia de la Seo, ingresó en la Cofradía, con 23 años, el 17 de marzo de 1944 y, antes de convertirse en responsable de la Sección de Tambores, fue el primero en hacer sonar una de las dos llamadas “trompetas grandes” que la Cofradía adquirió en el “Almacén General de Música”, establecimiento ubicado en la calle Espoz y Mina del que era propietario nuestro hermano fundador nº 2 Mariano Biu Aina, gracias a las nociones aprendidas durante la Guerra Civil, donde combatió como voluntario en el Ejército Nacional con sólo 16 años.

Nuestro tercer corneta fue Hilario Palú López, nacido el 11 de febrero de 1925 en Mediana de Aragón y fallecido en Zaragoza el 12 de marzo de 2007. Agente comercial del textil y miembro del centro de la Juventud de Acción Católica de la Parroquia de Santa Engracia, ingresó el 19 de abril de 1949 en la Cofradía, en la que se mantuvo como hermano numerario hasta su defunción. Hizo sonar nuestra corneta heráldica en los Viernes Santos de 1950 y 1951, para pasar después a procesionar con vela, al no permitirle sus obligaciones profesionales ensayar con la Sección de Tambores. Palú había aprendido a tocar la trompeta durante su juventud en la banda de la “Unión Musical Villarroyense”, de la localidad de Villarroya de la Sierra, donde vivió algunos años junto a unos tíos carnales.

A Palú le relevó en 1952 José Ignacio Vela Gracia (Zaragoza, 1934-1998). Oficinista en la jefatura del Sector Aéreo de Zaragoza, ubicado en la Gran Vía, y miembro de la Juventud de Acción Católica de la Parroquia de San Gil Abad, ingresó en la Cofradía, con 17 años, el 9 de abril de 1952, cuando recibió su hábito y su capirote sólo dos días antes de nuestra procesión titular. Pero ese Viernes Santo por la mañana ya hizo sonar nuestra trompeta heráldica, gracias a que había hecho sus pinitos con la corneta en el Frente de Juventudes de Zaragoza. Vela se mantuvo en ‘activo’ durante un cuarto de siglo (1952-1976), junto a colaboradores puntuales como Juan Padilla Quesada, que le acompañó con una corneta en la Semana Santa de 1965, o Ángel Angosto Aréjula, corneta ayudante y de un piquete para las Procesiones del Santo Entierro de 1970, 1971 y 1972.

José Ignacio Vela Gracia, con la heráldica y situado circunstancialmente delante del paso titular, durante la procesión del Viernes Santo de 1962 (Foto Lozano, ACSP).
José Ignacio Vela Gracia, con la heráldica y situado circunstancialmente delante del paso, durante el Viernes Santo de 1962 (Foto Lozano).

El quinto corneta de la Cofradía fue Pascual Eloy Jaqués Aparicio (Zaragoza, 1950-2019). Empleado de un taller de carrocería e inconfundible por sus largas patillas y su bigote de herradura, había aprendido a tocar la corneta durante su Servicio Militar e ingresó de la mano de Javier Rodríguez Catalán en la Cofradía el 22 de febrero de 1977, apenas un mes antes del Viernes Santo, como sustituto de urgencia de Vela y acabó tocando nuestra trompeta heráldica hasta la Semana Santa de 2005. Nada menos que 29 años ininterrumpidos, el periodo más largo de nuestra historia. Los más veteranos de nuestra sección de instrumentos todavía recuerdan aquel “Pascual, toca marcha”, que le ordenaban con complicidad antes de iniciar cada toque primero Fernando Gómez Barea y después Rodolfo Torrubiano París, dos de nuestros más relevantes jefes de tambores.

Después de que en las Semanas Santas de 2006, Jesús del Real se hiciera cargo circunstancialmente de la heráldica, y de que en 2007 Tomás Chinchilla Bautista y Jesús Oche Lozano, integrantes del “Piquete de Honor”, hicieran sonar sus cornetas al unísono de forma provisional en la línea de marcaje, junto a los jefes de tambores y bombos, y ante la ausencia de un relevo en la heráldica, Víctor Manuel Camañes Vera se estrenó en el Vía Crucis del Lunes Santo de 2008 como nuevo corneta de nuestra Cofradía, cargo en el que se mantiene hasta nuestros días.

Víctor Manuel Camañes, fotografiado con la heráldica cuando tenía únicamente dos años (ced. Víctor Camañes); en el año 2008, cuando se convirtió en el corneta de la Sección de Instrumentos (fotografía de Óscar Puigdevall); y dando inicio al Pregón de la Semana Santa de 2025 (JCCSSZ).

Nacido en Zaragoza el 25 de diciembre de 1988, doctor en ingeniería industrial y profesor de la Universidad de Zaragoza, ingresó en las Siete Palabras el 2 de febrero de 1989, sólo 39 días después de ver la luz, y durante sus primeros años en la sección de instrumentos tocó el bombo, aunque su gran sueño siempre fue hacer sonar nuestra heráldica, como quedó latente en la fotografía anexa en la que aparece portando la heráldica en los prolegómenos de la que sería su primera procesión en la noche del Lunes Santo de 1991, cuando tan solo tenía dos años.

Pedro Luis Ferrer