La pasión de toda una vida donada a la Cofradía

La pasión de toda una vida donada a la Cofradía
Javier Lagunilla, junto a Manuel Guedea y José Luis Trallero

Mi nombre es Javier Lagunilla Marín. Nací en Zaragoza en 1949 y estudié Filosofía y Letras, especialidad de Historia, en esta Universidad.

Me dediqué a la docencia en los institutos de Alcañiz (‘Cardenal Ram’), Teruel (‘Francés de Aranda’), Jaca (‘Domingo Miral’) y Zaragoza (‘Luis Buñuel’). En estos dos últimos ya como catedrático.

En el de Jaca es en el que permanecí más tiempo (18 años), sobre todo por querencia a la tierra y a sus gentes (desciendo de chesa), y por las actividades que pude realizar en esos años. Fui Jefe de Estudios, y luego Director del Centro, además de impartir las asignaturas de Hª del Arte e Hª de España a los alumnos de Bachillerato, y de Hª de las Civilizaciones a los más jovencillos. Organicé bastantes viajes de estudio, muy preparados, por Andalucía y por el Camino de Santiago, que enriquecieron a los alumnos y me produjeron satisfacciones difíciles de describir.

Esta era oficialmente mi actividad. Pero había una serie de temas que me apasionaron y me permitieron impartir diferentes conferencias, e incluso programas radiofónicos en ‘Radio Jaca’. Esos temas comenzaban por la Cultura y el Arte de la España Islámica, en sus múltiples facetas, y continuaban con Goya y su obra gráfica, sobre todo ‘Los Caprichos’.

Igualmente me dediqué a estudiar la evolución urbana de Jaca desde la Edad Media, y a darla a conocer a escolares de otros centros y al público interesado en general. Todos estos temas me han proporcionado una enorme satisfacción por conocerlos y por darlos a conocer.

Pero hay un aspecto que me ha ocupado mucho más que todo lo anterior: la recuperación de las tradiciones populares que poco a poco se perdían en los pueblos y en los valles del Pirineo. Al indicar tradiciones, me refiero a un mundo amplísimo en el que caben: cantos, bailes, paloteaos, indumentaria femenina y masculina, festividades… y todo lo que formó parte de la vida de los pueblos, y se perdía.

En esta bellísima labor no estaba solo. Formé parte de un grupo que se dedicaba a ello, visitando los pueblos, hablando con la gente mayor, indagando sobre sus peculiares cantos y danzas, averiguando la indumentaria que utilizaban y que tenían en baúles retirados. Con ese aprendizaje de años y de visitas a un pueblo y a otro, se adquirió un bagaje folklórico que, a continuación, se trasladaba a los escenarios con la mayor pureza original, desde plazas en los pueblos, a escenarios míticos como el ‘Royal Albert Hall’ de Londres, el ‘Teatro Joyce’ de Nueva York, la Universidad de Queens, el ‘Teatro Mohammed V’ de Rabat, la ‘Sala Pleyel’ y el ‘Museo del Hombre’ de París, y las numerosas giras por Francia, Inglaterra, Bélgica… y así hasta 23 países de cuatro continentes.

En esa labor participé como miembro del Grupo Folklórico ‘Alto Aragón’ de Jaca, que este año cumple su 50º aniversario. Mi pertenencia al Grupo ha sido lo que más satisfacciones personales me ha proporcionado.

Este ha sido un resumen de mis actividades oficiales, y de las que he ido encontrando por el camino de la Vida. Con todas ellas he podido disfrutar, y me han proporcionado momentos inolvidables, que hoy se han convertido en muy bellos recuerdos y en la amistad profunda de numerosas personas.

Pero en mi vida hay otra gran pasión, que, a partir de ahora, espero compartirla con todos los hermanos de la Cofradía.

Se trata de un monumental Belén que pongo en manos de esta Cofradía, a la que agradezco en el alma su disposición a aceptarlo para ser expuesto en la época navideña, tiene su origen en la Navidad de 1949. Mis padres tuvieron el acierto de comprar las figuras esenciales del Nacimiento en mi primera Navidad. A partir de ese momento, cada año hasta nuestros días se ha incrementado con nuevas aportaciones, que han formado la parte más esencial del Belén.

Es un Belén popular, con diferentes tipos de campesinos en sus trabajos, familias de animales diversos, casas con variados aspectos (todas con luz), castillo, fuente que mana agua, oferentes varios, árboles de distintas especies según se encuentren en la montaña o en el llano, río con origen en Granada. Y un fondo de papel que otorga mayor verosimilitud al escenario belenístico.

Además de estas figuras y elementos de carácter tradicional, hay además otras con orígenes distintos:

  • Hay tres figuras napolitanas, totalmente adaptadas al tamaño y aspecto del resto. Una es un panadero, con movimiento y luz en el horno, al que se le ha ido ampliando el negocio, y forma un surtido mercado. Parte de lo expuesto a la venta procede de ferias de Navidad de Alemania. Las otras dos figuras son muy populares en Nápoles. Se trata de Carmela y Nino. Carmela, llena de panes, es el símbolo de la abundancia. Nino es el pastor durmiente. Para los napolitanos, mientras Nino duerma continuará existiendo la magia del Belén.
  • También, hay una cabaña para las vacas procedente de Holanda.
  • Por otra parte, hay elementos que he realizado yo, y que enriquecen el aspecto del Belén. Son pequeñas casitas, una pequeña casa-castillo, todas las vallas que delimitan campos, huertos (hay dos) y el espacio para los pastores y el rebaño, los propios huertos, una higuera, dos caquis con frutos….

Añado el último trabajo que aporto al Belén, realizado en los últimos meses. Se trata de un granado con granadas que lleva alrededor de mil pequeñas hojas. Todo ello en sus correspondientes cajas, hechas a medida, con acceso fácil y sujeción interna.

Vuelvo a dar las gracias a la Cofradía por aceptar esta donación, que permite seguir dando vida a un Belén que, al margen de su valor económico, tiene para mí un enorme valor sentimental. Además, he pertenecido a la Cofradía durante más de 30 años.

Mejor destino no puede tener. Que así sea.

Javier Lagunilla Marín