Durante el siglo XX, la mujer ha ido adquiriendo un papel cada vez más protagonista en la sociedad. Esta tendencia también se ha reflejado en el mundo de la hermandad cofrade, en el que la mujer ha ido adquiriendo un papel cada vez más relevante.
Quizás es hora de recordar un hito dentro del mundo cofrade cuando en 2012 Maruja Vilches Trujillo (quien, por cierto, fue invitada por nuestra Cofradía para participar como ponente en el XIV Encuentro Regional de Cofradías de Semana Santa de Aragón que organizamos) fue la primera Hermana Mayor en Sevilla.
Desde este artículo quisiera agradecer a la gran labor que las Hermanas Cofrades por la que han contribuido de manera significativa a la vida de las hermandades cofrades y a su desarrollo. Ellas han sido, muchas veces las responsables de la restauración de antiguos pasos procesionales, del diseño de trajes para los hermanos y han influido positivamente en la estética procesional.
Son esenciales en la transmisión de la tradición, así como de sus valores y ser las encargadas para su desarrollo en el futuro desde el camino de la modernización y de la revitalización.
Un trabajo que realizan desde la dedicación y el compromiso apostando por el respeto y la verdadera igualdad entre todos los hermanos.
Cada día se convierten en esos líderes que desempeñan un papel esencial en la toma de decisiones y en la gestión de los proyectos que se llevan a cabo desde las diferentes cofradías.
Son los modelos a seguir por la nueva juventud que se incorporan al mundo cofrade fomentando el mundo de los valores y el respeto en un mundo que cada día se pierde por los peligrosos caminos de la incomprensión y de la falta de comunicación.
Las hermandades cofrades, tradiciones religiosas y culturales que han existido y evolucionado durante siglos y que en estos tiempos se han enriquecido con el aporte de la hermana cofrade.
Una realidad, la Cofradía, en la que ya no sería concebible sin el liderazgo de la mujer, hermanas, demostrando ser líderes comprometidas, motivadas y especialmente solidarias no sólo con el resto de los hermanos sino con el mundo actual.
Además, las mujeres son una fuerza clave en la promoción de la devoción y el culto a la imagen sagrada. Ya sea como parte de una banda musical o como parte del grupo de costaleros o palmeros, las mujeres ejercen un papel importante en la conciencia religiosa cofrade.
Las mujeres ya son un elemento clave en el mantenimiento y el desarrollo de la hermandad cofrade y son parte esencial del futuro de esta tradición y clave del éxito en ese futuro.
José Luis Ortiz Güell

