Hay fechas llamadas a inscribirse con letras doradas en los anales de la memoria cofrade, y la del pasado sábado 19 de septiembre fue, sin duda, una de ellas. La iglesia de El Salvador de Soria se convirtió en el epicentro de un reencuentro largamente esperado: nuestra Cofradía de las Siete Palabras y de San Juan Evangelista de Zaragoza y la Cofradía de las Siete Palabras de Jesús en la Cruz de Soria ratificamos de forma solemne nuestro hermanamiento, el cual ya había sido formalizado en nuestra Parroquia de San Gil la pasada Cuaresma.
La jornada, como subrayaron las reseñas previas y crónicas locales, trascendió lo meramente protocolario para convertirse en un viaje a las raíces espirituales de ambas corporaciones. No en vano, en 1949, inspirado directamente por el carisma de nuestra Cofradía fundada nueve años antes, D. Luis Fuentes Amezúa, acompañado por ocho jóvenes que procesionaban al ‘Cristo de los Florines’, prendió en la capital del Duero la llama de la cofradía. Siete décadas y media después, las dos orillas se reencontraban para rubricar una historia que ya compartían en su origen.
Crónica de una jornada para la historia.
La celebración dio comienzo en torno a la mesa del Señor con una eucaristía de acción de gracias compartida por hermanos de ambas corporaciones, acudiendo por nuestra parte el Hermano Mayor, hermano Teniente y varios miembros de la Junta de Gobierno. La mayor carga emotiva se desató al concluir la misa, cuando la comitiva y los asistentes se trasladaron al ábside románico de la antigua iglesia de El Salvador, el único vestigio arquitectónico que permanece en pie del templo original donde nació la corporación soriana.
Bajo aquellas piedras románicas se abrió el acto institucional con el lema vertebrador: «Dos historias. Una misma Cruz». En la alocución de bienvenida se recordó el valor fundacional del espacio, destacando que el encuentro entre Zaragoza y Soria no pretendía inaugurar un vínculo nuevo, sino reconocer y abrazar el que ya existía desde los inicios de ambas instituciones.
La atención de la asamblea se dirigió hacia el altar, donde reposaban dos cirios con un marcado simbolismo: uno de cera morada, en honor al hábito soriano, y otro verde, distintivo de la cofradía aragonesa. Se explicó a los presentes que, si bien reflejaban dos caminos y dos identidades singulares, ambas llamas no podían brotar de fuentes distintas, sino que hallarían su luz en un mismo origen: el Cirio Pascual, símbolo de Cristo resucitado.
Seguidamente, el capellán bendijo las dos velas y prendió sus pabilos directamente del Cirio Pascual. Con las dos llamas vivas, se produjo el rito más conmovedor y definitorio de la ceremonia: la entrega cruzada de las luces. Lejos de custodiar cada cofradía su propia cera, el sacerdote entregó la vela morada de Soria a nuestro Hermano Mayor, Víctor Ayllón, mientras que la vela verde de Zaragoza fue depositada en manos del Hermano Mayor de Soria, Raúl Cacho. El gesto plasmó la esencia misma del hermanamiento: aprender a llevar al otro, custodiar recíprocamente su historia y velar por su fe y su esperanza.
Con el templo en penumbra iluminado por ambos cirios, la ceremonia dedicó un recogido momento a la memoria de las generaciones precedentes. Se evocó a los fundadores zaragozanos de 1940 y a los sorianos de 1949; a quienes vistieron la túnica en épocas difíciles, a quienes predicaron la Palabra, portaron guiones y engrandecieron sus hermandades con callada entrega. Un responso y un respetuoso minuto de silencio sellaron la oración por todos los cofrades difuntos.
Portando cada uno la luz de la cofradía hermana, los máximos representantes de ambas institucione avanzaron procesionalmente por la nave hasta alcanzar el altar del ‘Santo Cristo de los Florines’. Allí, a los pies de la imagen sagrada, fueron depositadas juntas las dos velas encendidas, prosiguiendo con la lectura compartida de la declaración conjunta:
Ante Cristo Crucificado, en su misterio de amor y redención, nosotros, los Hermanos Mayores de la Cofradía de las Siete Palabras y de San Juan Evangelista de Zaragoza y de la Cofradía de las Siete Palabras de Jesús en la Cruz de Soria, ratificamos hoy, en la iglesia de El Salvador, el hermanamiento que nos une.
Lo hacemos dando gracias por la historia compartida, reconociendo la inspiración que la Cofradía de Zaragoza fue para el nacimiento de nuestra Cofradía de Soria, y renovando nuestro compromiso de caminar juntos, como Cofradías hermanas, en la misma fe, con un mismo espíritu y al servicio de las Siete Palabras de nuestro Señor Jesucristo.
Que este hermanamiento siga siendo signo de comunión, fuente de fraternidad y testimonio vivo del Evangelio, para las generaciones presentes y futuras
Tras estampar sus firmas en el documento oficial de ratificación, instante acogido con un prolongado y unánime aplauso por los cofrades congregados, procedieron ambos Hermanos Mayores a expresar su honda gratitud, destacando la emoción de sellar este anhelo largamente esperado y confirmando el compromiso de estrechar vínculos en cultos, proyectos pastorales y convivencia futura.
El acto se despidió con la bendición final del sacerdote y el agradecimiento fraterno, clausurando una jornada que concluyó con un almuerzo de hermandad entre ambas delegaciones en el Hotel Leonor, con la convicción compartida de que Zaragoza y Soria caminan ya unidas bajo una misma Cruz.
RESEÑAS EN LA PRENSA LOCAL DE SORIA:
- Heraldo de Soria: Un sábado de hermandad entre Soria y Zaragoza a través de sus Cofradías de las Siete Palabras
- El Mirón de Soria: Las Siete Palabras de Soria confirma su hermanamiento con la cofradía de Zaragoza
- Soria Noticias: Sello de hermandad definitivo: Las Siete Palabras de Soria y Zaragoza estrechan sus lazos de fe
- La Tribuna de Soria: Las Siete Palabras de Soria y Zaragoza sellan su hermanamiento
📷 Cofradía de las Siete Palabras de Jesús en la Cruz de Soria, José Luis Trallero, Heraldo de Soria.










