En el empeño por recuperar, ordenar y clasificar todo el material histórico de la Cofradía, se ha logrado rescatar la memoria del hermano fundador número 48, Ramón José Romeo Torres, que por causas desconocidas y pese a fallecer en 1943 en Rusia siendo miembro activo de las Siete Palabras, no aparecía en la lista de hermanos difuntos ni se encontraba su nombre inscrito en la primera ‘Cruz In Memoriam’.
Y eso que hay perfecta constancia, en nuestros libros de actas y también a través de una información del 14 de abril de 1943 en ‘El Noticiero’, diario católico dirigido desde 1938 a 1972 por nuestro hermano fundador número 34, el médico cirujano Ramón Celma Bernal, de que en el Capítulo General del 11 de abril de 1943 se dio cuenta de que el hermano Romeo, de 23 años y perteneciente a la División Española de Voluntarios, “había hallado muerte gloriosa en los campos de Rusia luchando contra el comunismo” y de que el capellán Mosén Francisco Izquierdo Molins rezó un responso por su alma y se acordó (cumpliendo el precepto reglamentario) celebrar el día 15 de abril, a las siete y media, una misa de comunión aplicada por su eterno descanso, solicitando la asistencia de los entonces 129 hermanos de la Cofradía, además de todos aquellos fieles que quisieran sumarse a tan piadoso acto.

Ramón José Romeo Torres falleció el 30 de enero de 1943 combatiendo en la División Azul, pero la noticia no llegó a su familia en Zaragoza hasta un mes después. El diario falangista ‘Amanecer’ fue el primero en anunciarla en su edición del 2 de marzo, un día antes de que la recogiera en otra gacetilla ‘El Noticiero’, periódico que el 11 de marzo insertó su esquela, anunciando misas gregorianas en sufragio de su alma en el altar mayor de la Iglesia de Jerusalén, ubicada entonces en el número 19 del Paseo de la Independencia. ‘Heraldo de Aragón’ no se hizo eco de su muerte hasta el 12 de marzo, en un suelto en que se aludía a su pertenencia a una “distinguida familia muy conocida en Zaragoza”. Sin embargo, por razones ignoradas, probablemente por un descuido involuntario y porque no tenía familiares en la Cofradía, cuando en el cuadernillo de Semana Santa de 1954 apareció la primera lista de hermanos fallecidos, “que murieron confiados en la misericordia de Jesús, confortados con sus divinas Palabras e ilusionados con nuestra Cofradía”, no apareció Ramón Romeo Torres, y así siguió perdido en el tiempo hasta la pasada Semana Santa cuando su nombre ya fue inscrito en nuestra segunda ‘Cruz In Memoriam’ y estará para siempre entre nuestra lista de difuntos.
Ramón José Romeo Torres nació en Zaragoza el 4 de marzo de 1919 en el seno de una familia de la alta sociedad de la capital aragonesa, con domicilio en el número 18 de la Plaza de Emilio Castelar, renombrada en 1940 como Plaza de José Antonio y desde 1979 como Plaza de los Sitios. Una familia, como se verá, marcada por la tragedia. Fue hijo de Prudencio Romeo Cantín, abogado, fiscal sustituto de la Audiencia de Zaragoza y miembro de la aristocrática Real Maestranza de Caballería de Zaragoza, y de María del Pilar Torres Martínez, que falleció en 1921 con apenas 31 años. Del matrimonio Romeo-Torres habían nacido antes otros dos hijos varones, José Ignacio (30 de julio de 1912), interventor de ferrocarriles del Estado destinado en Pamplona y que perdería la vida en combate en la Guerra Civil, y Prudencio (13 de noviembre de 1915), y en el mismo parto que Ramón José vino al mundo su hermana melliza María Cruz, que moriría en 1935 con sólo 16 años.
Su abuelo paterno, Mariano Romeo Dufourcq-Salinis, fue un rico propietario zaragozano descendiente de Cristóbal Colón, que casó con María del Pilar Cantín Gamboa, perteneciente a una de las familias de infanzones más antiguas de Aragón, emparentada con una tía carnal del genial pintor de Fuendetodos, Francisco de Goya, y hermana de Francisco Cantín Gamboa, abogado, alcalde Zaragoza del 8 de marzo de 1898 al 17 de marzo de 1899 y fundador de la Asociación Benéfica ‘La Caridad’ el 14 de julio de 1898, para paliar “el hambre de la ciudad” y “erradicar definitivamente la mendicidad de Zaragoza”.
Educado en el Colegio de los Hermanos Maristas, estudiante de Derecho, de profundas convicciones cristianas y miembro de Acción Católica, Ramón Romeo ingresó en la Cofradía como hermano de vela el sábado 20 de abril de 1940, un mes después de nuestra primera salida procesional y mediante el abono al contado de la cuota de entrada de 25 pesetas, aunque la ratificación definitiva de su ingreso no se produjo hasta la junta de gobierno del jueves 20 de junio. Procesionó con su hacha los Viernes Santo de 1941, sólo unas horas después de haber acudido como representación a la primera procesión penitencial de la Cofradía del Señor Atado a la Columna, y de 1942, pero no lo pudo hacer más al perder la vida en Rusia.
Ya durante la Guerra Civil, Romeo, militante activo desde 1935 de las juventudes del partido monárquico Renovación Española y después de la milicia cívica Acción Ciudadana, se había alistado el 1 de agosto de 1936, con sólo 17 años, como voluntario en el primer batallón de la 9ª Bandera de Falange de Aragón, que combatió con el Ejército Nacional en Perdiguera y la Sierra de Alcubierre, destacándose en numerosas acciones de guerra durante sus 32 meses continuados en los frentes de batalla, formando parte también de una brigada mixta italo-española de la ‘División Legionaria Flechas Negras’, que combatió en Vizcaya, por lo que se le concedieron valiosas condecoraciones, como la Medalla de la Campaña, la Cruz Roja del Mérito Militar y la Cruz de Guerra en reconocimiento a su valor. Y cuando el 26 de junio de 1941, en plena II Guerra Mundial, se creó la División Española de Voluntarios o la 250ª División de Infantería de la Wehrmacht alemana, más conocida como la División Azul, para combatir contra el comunismo en la Unión Soviética, Romeo mostró desde el principio sus deseos de engrosar sus filas y, una vez finalizado su Servicio Militar de reemplazo en un batallón de Cazadores de Montaña de Talavera, logró alistarse el 8 de abril de 1942 en la Jefatura de Milicias de Zaragoza en la llamada segunda recluta divisionaria al Frente Oriental.

Su expedición, compuesta por 1.300 voluntarios, cruzó la frontera en ferrocarril por Irún el 25 de mayo de 1942 y llegó 23 días después al frente de Nóvgorod, situado a 190 kilómetros al sureste de Leningrado, la actual San Petersburgo. Romeo sirvió como soldado artillero, con una paga de 7 pesetas y 30 céntimos diarios, en la 9ª Batería del III Grupo Ligero del Regimiento de Artillería 250, situada en un sector de la isla del río Vóljov.
El 23 de agosto toda la División Azul embarcó de forma escalonada en dirección al frente de Leningrado. Y desde la localidad de Wiryza pasó a ocupar posiciones frente a Kolpino, desde Puschkin a Krasny Bor, quedando en el flanco izquierdo el Regimiento de Infantería 263, enlazando con la 2ª Brigada de Infantería SS, formada por voluntarios letones; en el centro, el Regimiento de Infantería 269, y en el flanco derecho, el Regimiento de Infantería 262.
El 8 de septiembre de 1942, el III Grupo Ligero de Artillería ocupó posiciones en Woiskolowo, al sur del meandro del río Ishora, al noroeste de Sansonowka y Staraia Mysa, dando apoyo artillero al Regimiento 262 y parte del 269.
Ya en 1943, el 17 de enero, la 9º batería del III Grupo Ligero de Artillería, la unidad de Romeo Torres, se puso en camino de una nueva posición sobre la línea de ferrocarril Leningrado-Moscú, al sur de la pequeña población de Krasny Bor, a 20 kilómetros al sureste de Leningrado, donde tendría lugar la mayor gesta de la División Azul: alrededor de 5.000 españoles, únicamente con fusiles, ametralladoras y artillería ligera, y soportando temperaturas superiores a los 30 grados bajo cero, hicieron frente durante cinco largos días y acabaron rechazando al 55º Ejército Rojo, integrado por más de 44.000 hombres de cuatro divisiones, apoyados por el fuego de 800 piezas de artillería y más de 100 blindados. En una auténtica carnicería, la División Azul sufrió 3.125 bajas entre muertos y heridos, además de 350 prisioneros que luego sufrieron cautiverio en el ‘gulag’ siberiano, causando más de 14.000 pérdidas a los soviéticos.
El 20 de enero, durante la llamada por Stalin Operación Chispa, una maniobra envolvente destinada a intentar romper el sitio de Leningrado, la artillería soviética comenzó a bombardear el llamado saliente de la ciudad de Schlüsselburg, en la orilla del Lago Ládoga, y un día después la infantería del Ejército Rojo realizó diversos ataques apoyada por un intenso fuego de morteros y ametralladoras. La División Azul envió un batallón a la zona el 22 de enero para apoyar a la 61ª División de Infantería alemana y este contingente de españoles fue prácticamente aniquilado, sufriendo hasta 418 bajas: 124 muertos, 211 heridos, 66 congelados y 17 enfermos. Ramón Romeo cayó gravemente herido el 30 de enero, falleciendo inmediatamente después de recibir los auxilios espirituales de uno de los capellanes de su regimiento. Fue enterrado en el cementerio de Raikolowo -fila L fosa 16-, a tres kilómetros del frente, junto al cuartel general del general Emilio Esteban Infantes, junto a otros 292 divisionarios. Posteriormente, en septiembre de 1997, fue exhumado y enterrado en el cementerio de Pankosvska-Nóvgorod, donde descansan sus restos.

La División Azul fue repatriada a España entre noviembre y diciembre de 1943 por las presiones de los aliados y por el desplome del Eje en el Frente Oriental. En total, casi 1.600 aragoneses se alistaron en la División Española de Voluntarios, con unos 200 fallecidos, entre ellos nuestro hermano fundador número 48, Ramón José Romeo Torres. Y a su memoria van dirigidas estas líneas.
Pedro Luis Ferrer

