El “Cristo de la Tercera” volvió a impregnar de fe y devoción la noche del viernes de la cuarta semana de Cuaresma

El “Cristo de la Tercera” volvió a impregnar de fe y devoción la noche del viernes de la cuarta semana de Cuaresma

Nuestra sede canónica, la Real Capilla de Santa Isabel de Portugal, volvió a llenarse de sobriedad una nueva noche del viernes de la cuarta semana de Cuaresma, al acoger el ya tradicional “Vía Crucis del Cristo de la Tercera Palabra”.

Mientras el grupo de hermanos portadores velaban en el presbiterio al Cristo que tallara hace setenta y seis años el insigne Félix Burriel, las naves de la Iglesia de San Cayetano se iban llenando de hermanos y amigos que no quisieron perderse esta cita, convertida ya en una de las clásicas e ineludibles del calendario cuaresmal zaragozano.

Tras la procesión claustral, daba comienzo con puntualidad el rezo del piadoso ejercicio del Vía Crucis, que sería presidido por nuestro consiliario, Rvdo. D. Pablo Vadillo Costa, y por nuestro capellán, Rvdo. D. Mario Paúl Gállego Bercero, quien se encargaría de proclamar los pasajes de las catorce estaciones, llevando a cabo también las meditaciones junto a diversos hermanos de la Cofradía.

Como viene siendo también habitual, en nuestras oraciones estuvimos acompañados por hermanos de otra hermandad zaragozana, aceptando este año nuestra invitación la Real y Calasancia Cofradía del Prendimiento del Señor y el Dolor de Madre de Dios, quien nos honraron con su presencia con su Hermano Mayor, D. Alejandro Gadea Mallada, al frente.

El selecto acompañamiento musical, que envolvió con mayor recogimiento el acto, vino de la mano de la maestría habitual al órgano de Nacho Navarro; las voces e instrumentos de nuestro Coro, que volvieron a conmovernos sobremanera con sus versiones de “La Saeta” y de “La muerte no es el final”; y de las marchas ejecutadas por nuestro “Piquete de Honor”, siendo especialmente reseñable el arreglo musical llevado a cabo para poder adaptar la marcha “In Manus Tuas”, que compuso en 2014 el sevillano Manuel Marvizón Carballo para nuestro “Cristo de la Expiración”.

Emoción y suntuosidad ceremonial alcanzaron también dos de los instantes más esperados del acto, como son la XII estación en la que el “Cristo de la Tercera” discurre por el lugar en donde se ubica el altar-retablo y en el que permanece expuesto al culto durante todo el año, “reuniéndose” de este modo con su Madre, la Virgen María, y el “discípulo amado”, el apóstol san Juan; y, por supuesto, el posterior momento en el que recordamos a los difuntos de la Cofradía desde su fundación, aunque de manera especial, a aquellos que se reunieron con el Padre en los últimos meses: Luís, Gerardo, Jesús María, Dionisio, Lucía y Álvaro.

Finalizadas las estaciones, y con la veneración de nuestro Cristo de “La Tercera Palabra”, se dio por concluido un Vía Crucis que, como nos invita el Papa Francisco y evocaba nuestro consiliario Pablo, nos debe abrir el camino para que estos días proclamemos públicamente por las calles de nuestra ciudad que Cristo «está vivo y nos espera, en todo momento, en la Galilea del encuentro con cada uno». Y que, sin miedos, nos abramos al don de la esperanza, a no temer la alegría de la Resurrección, verdadero principio y fin de nuestra vida como cofrades, como testigos del Evangelio.

📷 Alberto Olmo y Alberto Carlos Inglés.