Honor y compromiso: nuestra participación en las exaltaciones de instrumentos de Zaragoza

Honor y compromiso: nuestra participación en las exaltaciones de instrumentos de Zaragoza
Honor y Compromiso, participación en las exaltaciones de instrumentos de Zaragoza 2024 (fotografía Junta Coordinadora de Cofradías de la Semana Santa de Zaragoza).

Durante el fin de semana de los días 9 y 10 de marzo, la Cofradía ha vivido con intensidad y emoción desbordada las exaltaciones a los instrumentos tradicionales de la Semana Santa de Zaragoza, que este año se han desarrollado en el Pabellón Príncipe Felipe bajo la organización de la Congregación de Esclavas de María Santísima de los Dolores. Valga para ellas nuestra gratitud y homenaje, extensible también a los voluntarios de todas las hermandades y cofradías penitenciales de la ciudad que han colaborado en el perfecto desarrollo de estos dos multitudinarios eventos.

Primeramente, y en la tarde del sábado, nuestros infantiles desbordaron ilusión y maestría, irrumpiendo con fuerza en el Pabellón con nuestra carismática «Celta» y ejecutando de manera impecable la «Marcha verdiblanca».

Gracias a su esfuerzo y entusiasmo, así como a la dedicación puesta por el equipo de monitores que los cuidan y los guían en todo momento, nuestros más pequeños volvieron a darnos una lección de compromiso hacia la Cofradía y de ilusión por vivir todo lo que la misma debe suponer. Y es que quien no viva la Semana Santa como ellos, «quien no reciba el Reino de los Cielos como un niño, no entrará en él» (Mc 10, 15).

La mañana del día siguiente, y con el Pabellón nuevamente abarrotado de público, llegaba una cita especialmente marcada en el calendario para los hermanos que componen nuestro «Grupo de Concurso».

La responsabilidad adquirida este año implicaba un reto complejo de afrontar. Sin premios por medio y sin pretender ganar una gloria efímera, bastaba el honor de representar una vez más a la «Cofradía de los Tambores». Algo únicamente reservado a unos pocos valientes que viven con compromiso su amor por la Cofradía.

Pero además, este año confluían en toda la «cuadrilla» sentimientos y emociones a flor de piel; miscelánea de recuerdos y el reto de ofrecer la mejor actuación de sus ya dilatadas trayectorias en el mundo del tambor. Su amigo, su compañero, su/nuestro hermano Álvaro iba a estar con ellos desde la posición más privilegiada a la que puede aspirar un cofrade: en sus mismos corazones y en el Cielo, al mismo lado de Aquel que dio la vida por nosotros y por Quién gira todo el sentido y la misión de una Cofradía.

Ese instante en el que Daniel y Carlos han colocado el tambor de Álvaro en el sitio de la formación en el que ya para siempre permanecerá, no solo ha emocionado y conmovido a miles de cofrades zaragozanos que lo respetaban, querían y admiraban, sino que se ha convertido ya en uno de los momentos que nunca será olvidado en la historia de este Concurso-Exaltación.

Y es que, una vez más, Álvaro ha vuelto a ser mucho más que un virtuoso «tamborinero» (con la «n» con la que la que lo escriben los grandes pioneros bajoaragoneses) sino que, como hizo en vida, ha continuado dando testimonio de fe, ejemplo de todo lo que sentimos, lo que creemos y lo que manifestamos cuando nos ataviamos con un hábito y un capirote y nos ponemos a rezar de la manera que mejor nos sale de nuestras propias entrañas: tocar un instrumento en Semana Santa.