Predicación de la VII Palabra del Viernes Santo de 2024, por el Rvdo. D. Pablo Vadillo Costa

Predicación de la VII Palabra del Viernes Santo de 2024, por el Rvdo. D. Pablo Vadillo Costa
Predicaciones Viernes Santo 2024: VII Palabra

Todo está a punto de terminar. Jesús está a punto de morir. Ya ha sido despojado de todo y de toda dignidad. El proyecto del Padre está llegando su fin. La aceptación de Jesús está por revelar su máximo momento, la muerte en la cruz. ¿Cuántas veces nos hemos encontrado con crucificados de la historia? ¿Cuántas veces hemos acompañado o conocido la muerte de los crucificados de nuestra sociedad? Y muchas veces han perdido toda esperanza, todo consuelo, toda espera de que la muerte no será el final.

Una vez más, Jesús desde la cruz nos enseña que la muerte no es el final antes de sufrirla. Encomienda su espíritu al Padre.¿Qué sucedería en nuestra vida si la encomendamos al Padre cada día de nuestra vida? Jesús pudo hacerlo sencillamente porque había vivido en clave de Dios todos los días de su existencia mortal. ¿Y tú, querido hermano, cómo vives tu día a día? ¿Encomiendas al Padre cada acontecimiento, cada momento, cada proyecto?.

Jesús siente que su vida ha sido vivida en clave de Dios; una vida entregada por amor; una vida dedicada al servicio y al acompañamiento de los crucificados de la historia; una vida dedicada al acompañamiento de enfermos, prostitutas, olvidados y descartados de la historia… y Él mismo se sabe que su vida ha sido vivida en clave de Dios y ahora se la entrega al Padre. ¿Cómo queremos entregar al Padre nuestra vida? ¿Cómo queremos vivir nuestro día a día?.

Encomendemos cada día de nuestra vida al Padre todo lo que hacemos, no por temor a la muerte o por desesperanza ante ella, si no simplemente porque viviendo en clave del Padre podremos encomendar nuestra vida al Dios de la vida, al Dios de la esperanza, al Dios perdonador a los que no saben lo que hacen, al Dios de los que se arrepienten y entrarán al paraíso, al Dios de su madre y de Juan evangelista, al Dios que escucha el clamor de sus hijos, al Dios que se compadece de las necesidades de sus hijos, al Dios que se sabe que su proyecto llega al culmen y ahora le entrega su Espíritu, como última entrega como última petición al Padre.