Predicación de la IV Palabra del Viernes Santo de 2022, por el Rvdo. D. Pablo Vadillo Costa

Predicación de la IV Palabra del Viernes Santo de 2022, por el Rvdo. D. Pablo Vadillo Costa
Predicaciones Viernes Santo 2022: IV Palabra

Abandonado por Dios, traicionado por los suyos, olvidado por sus discípulos, ignorado por los que el domingo lo aclamaron con palmas y ramas de olivo, en un suplicio, en una tortura. Esta es la experiencia de Jesús desde la cruz llevada hasta el extremo. No se siente ya solo abandonado por los suyos sino por el mismo Dios, por Aquél a quien le pidió que pasara de Él ese cáliz en la noche del Jueves Santo en el frío huerto de Getsemaní.

La fidelidad de Jesús al proyecto del Padre, al proyecto del Reino está tomando la expresión más dura, la del inocente muerto en la mayor tortura por el mayor amor. El gozo que comenzó en Galilea con unos sencillos discípulos se torna en el grito desgarrado de tantos que han experimentado, que viven pensando y sufriendo que Dios los ha abandonado. ¡Cuántos gritos por la lejanía de Dios ante el sufrimiento de los que han muerto solos en las camas de los hospitales en esta pandemia! ¡Cuántos gritos desgarrados pidiendo la ayuda de Dios en medio de tantos conflictos y en medio de tantos rostros heridos como vemos en las guerras que asolan los países del mundo hoy! ¡Cuántos gritos dolorosos de tantos padres y madres cuyos hijos viven bajo la esclavitud de la droga, de la desesperanza, de la pobreza, de la falta de empleo, del abuso de poder…!

El sentir de Jesús, el sufrir el abandono de Dios quedará paralizado esperando una respuesta que ninguna palabra fue, ni será capaz de rasgar el silencio. Jesús continúa esperando una palabra ante el abandono de Dios. Tantos que hoy sufren siguen esperando una palabra ante el silencio de Dios. Pero el sentir humano de Jesús sigue clamando una razón de porqué tanto sufrimiento, una razón de porqué tanto dolor. Y Dios seguirá callado, respondiendo con la mejor de

las respuestas que se han dado jamás en la historia, con su resurrección, con la Vida en mayúsculas para siempre y por siempre, donde no haya más llanto, ni dolor, donde no haya más sufrimiento. Ante el sentimiento del abandono de Dios, Jesús recoge a todos los abandonados de la historia, los toma en su cruz, los exalta, los eleva para que sean vistos, los de hoy, los de ayer, los de mañana para que desde sus cruces diarias, desde sus sufrimientos, desde su dolor encuentren en los hombres y mujeres del siglo XXI, en los hombres y mujeres de nuestra cofradía palabras de vida, de esperanza, de paz, de consuelo, de fortaleza, de ayuda, de apoyo.

Las cruces que aparecen en nuestras vidas no son ligeras y, en más de una ocasión, sentiremos el silencio de Dios, nos sentiremos abandonados por Aquél que cargó con nuestra cruz pero al mismo tiempo podremos convertirnos en palabras, en siete palabras de amor entregado, de amor generoso, de oración confiada desde la cruz como la que escuchamos en esta palabra, en ese grito desgarrado de Jesús con el salmo 22. Podremos ser como san Juan que acompaña y cuida del que sufre desde la cruz, podremos ser el viento suave que en el silencio de Dios recuerde que Jesús nunca ha abandonado, ni abandonará a sus hijos, que aceptó la cruz para destruir todo lo que podría hacer sufrir al hombre abrazando así a toda la humanidad, a todos los crucificados.

Queridos hermanos de la Cofradía de las Siete Palabras y de San Juan Evangelista, seamos palabra silenciosa que acompañe a los que sufren, ruido ensordecedor que visibilice a los crucificados de hoy, aroma de los que cuidan de los más desfavorecidos, abrazo y hermandad de los que se sienten abandonados, oración confiada de los que han perdido la esperanza, hombro y cayado de los que se sienten abatidos en el camino de la vida, luz y ternura de los que se encuentran en la noche del dolor.

Rvdo. D. Pablo Vadillo Costa
Vicerrector del Seminario Menor de Zaragoza y hermano de la cofradía