Predicación de la V Palabra del Viernes Santo de 2022, por el Rvdo. D. Enrique Gascón Baquero

Predicación de la V Palabra del Viernes Santo de 2022, por el Rvdo. D. Enrique Gascón Baquero
Predicaciones Viernes Santo 2022: V Palabra

Jesús pertenecía a un pueblo que había experimentado la sed en la larga travesía del desierto y había gozado de la providencia del Dios que lo guiaba y cuidaba.

Ahora la padecía él. Era la suya una sed física, producida por la serie de tormentos que se habían ido sucediendo desde su agónica vigilia en Getsemaní. Son estas las Palabras más radicalmente humanas que Jesús pronunció en la Cruz. Al oírla, uno entiende que Jesús estaba muriendo de una muerte verdadera, que el que está en la Cruz es un hombre, y no un superhombre que no conocería la muerte, o un fantasma que no la sintiera con toda su crueldad. Aquí se nos revela con todo el realismo la humanidad de Jesús.

Sabemos que la sed es uno de los más terribles tormentos de los crucificados. Cuando se pierde la sangre, se experimenta enseguida el tormento de la sed. El agua, que forma parte de la célula, cuando se pierde sangre, produce, naturalmente, la deshidratación de los tejidos y pronto se experimenta el fenómeno de la sed y fiebre.

Jesús había perdido ya mucha sangre: en Getsemaní, en la flagelación, con la corona de espinas, en el camino del Calvario con la Cruz a cuestas y en la crucifixión. En lo alto de la Cruz se iba desangrando poco a poco. No es extraño que suplicara un poco de agua.

Jesús ha mostrado toda su humanidad al suplicar un poco de agua, como cualquier agonizante. ¿Pero no hablaba también de otra sed? ¿Sed de amor, sed de comprensión, sed de salvación…? ¿No es ésta la sed de justicia a la que Él mismo aludió en las Bienaventuranzas?. ¿La que ofreció a la Samaritana?. En cierto modo, sí.

Jesús experimenta en estos momentos, dentro de su corazón cansado, el drama de ver su oferta de salvación despreciada, de saber de antemano que, para muchos, todo sería inútil. Hubiera querido atraer antemano que, para muchos, todo sería inútil. Hubiera querido atraer a todos hacia Sí, como Él había dicho; pero muchos pasarían de largo a todos hacia Sí, como Él había dicho; pero muchos pasarían de largo ante Él, sin darse cuenta de que, el que ahora pide un poco de aguante Él, sin darse cuenta de que, el que ahora pide un poco de agua, a, es para todos la fuente de agua viva que salta hasta la vida eterna.

Ante esta quinta palabra de Jesús, tenemos presentes las necesidades más elementales de la humanidad: gran parte de el la carece de lo más elemental para vivir una vida digna. Pero no podemos olvidar que los pobres existen hoy porque han sido despojados o no tienen acceso a los bienes necesarios para su vida digna. Los alimentos y el agua se han convertido en materias preciosas, arrebatadas por los hartos y los satisfechos. Esta palabra de Jesús es una acusación para nuestro egoísmo.

También su pueblo le responde una y otra vez a su amor con vinagre, También su pueblo le responde una y otra vez a su amor con vinagre, con un corazón agrio que no quiere entender el amor de Dios.

Podemos por lo tanto, darle el título de “expresiva” a esta breve frase: “Tengo sed”, porque expresa, dos grandes sentimientos de Cristo: Uno “Tengo sed”, porque expresa, dos grandes sentimientos de Cristo: Uno físico y otro moral.

Aún hoy día nuestro Salvador, en lugar de vino, recibe vinagre, en los crucificados de hoy. En tantísimo sufrimiento que hay y al que a veces nosotros contribuimos con nuestras palabras y sobretodo acciones contra los demás. Por no ayudar al que lo pasa mal o cuando producimos mas dolor en el otro.

Y podemos decirle como Pedro “Señor, tú sabes todas las cosas; tú sabes que te amo”. ¿No podríamos hacer más, mucho más, para mostrarle nuestro cercanía, para calmar la sed al otro, injustamente tratado por la vida o las personas?

Jesús en la cruz tenía sed de Dios, y sólo de Él esperaba todo. Con ello nos enseña a volvernos al Padre y esperarlo todo de Él en nuestras cruces, sin desesperarnos. Pero también tenía sed de nosotros, de nuestra fe y de nuestro amor, y nos llama a saciar esa sed.

Y sin embargo, cuando acudimos a Él, es Él quien colma nuestra sed de amor, a través de su Eucaristía y del Espíritu Santo, que son la presencia permanente de Dios en nosotros. Y con el corazón saciado de su amor, nos llama a saciar la sed de los demás, en los que Él nos está llamando a vivir el amor.

Y por último, nos llama a saciar la sed de justicia de los perseguidos, de los agobiados, luchando sin desfallecer por la justicia. Pero recordando, que la victoria es suya, que será Él quien, cuando venga en gloria, saciará nuestra sed de Justicia con su Victoria. La Cruz deja paso a la victoria, también en nuestra vida. Cuando llegue lo definitivo, no habrá más sed, porque Dios lo será todo para todos.

Ayudemos a no tener sed.

Mirémosle en la Cruz.

Mirémosle en las cruces en este año 2022: guerra, enfermedad, paro, soledad… Démosle la satisfacción del acto de fe en nombre de todos los que le desprecian, y pidámosle para todos, Agua Viva. Que seamos para los otros crucificados de hoy, agua viva, agua de vida, Agua de Cristo.

Rvdo. D. Enrique Gascón Baquero
Párroco de Madre de Dios de Begoña