Predicación de la II Palabra del Viernes Santo de 2022, por el Rvdo. D. Sergio Alentorán Baeta

Predicación de la II Palabra del Viernes Santo de 2022, por el Rvdo. D. Sergio Alentorán Baeta
Predicaciones Viernes Santo 2022: II Palabra

Uno de los malhechores crucificados le injuriaba y decía: ¿No eres tú el Cristo? Sálvate a ti mismo y a nosotros. Pero el otro respondió y, reprendiéndole, decía: ¿No temes tú a Dios cuando estás en el mismo tormento? En nosotros de verdad es justo, porque recibimos lo merecido por nuestras obras; pero Éste no ha hecho nada. Y añadía: Jesús, acuérdate de mí cuando estés en tu reino. Y le respondió Jesús: Hoy estarás conmigo en el paraíso (Lc 23,39-43).

Los ajusticiados están en el mismo suplicio, probablemente por delitos parecidos que probablemente serán los de robo con asesinato, están muriendo junto al mismo Cristo que está orando por ambos. Uno se convierte, otro no. Uno se arrepiente, otro no. Uno pide perdón, otro no. Y quien lo pide, lo recibe de modo inmediato y total.

Cristo nos invita a hacer una revisión a fondo de nuestra vida. ¿Cómo tengo yo enfocada mi vida?

Cada uno de los malhechores, al final de sus días, tenían la vida enfocada totalmente diferente. ¿Qué guardaba cada uno de ellos en su corazón? Uno soberbia, el otro humildad; uno rencor, el otro necesidad de perdón y salvación. Ante tantas situaciones de violencia en nuestro mundo, me pregunto: ¿qué guardan en su corazón las personas que hacen que estallen guerras, que surjan divisiones y todo tipo de pobrezas?

Hagamos un sondeo de nuestro corazón. El corazón es símbolo de amor. Se habla de buen corazón, de mal corazón, de corazón limpio, de corazón duro. Somos como es nuestro corazón, somos todo corazón. Somos lo que amamos. Hacemos lo que llevamos dentro, lo que nos dicta el corazón. Es muy conveniente que nos preguntemos, de vez en cuando: ¿Dónde tengo el corazón? ¿Qué llevo en el corazón?

Vigila tus PENSAMIENTOS, pues éstos se convierten en PALABRAS. Vigila tus PALABRAS, pues éstas se convierten en ACCIONES. Vigila tus ACCIONES, pues éstas se convierten en HÁBITOS. Vigila tus HÁBITOS, pues éstos conforman tu CARÁCTER. Vigila tu CARÁCTER, pues éste se convierte en tu DESTINO.

Miremos a Jesús Crucificado. A lo largo del Evangelio le vemos atento a las aspiraciones legítimas de los hombres y mujeres: mira, escucha, atiende, está con una presencia real, ni distante, ni indiferente ante cualquier situación difícil, siempre intenta encontrar la respuesta. No queda al margen de ningún problema humano.

Haznos Señor entender que el verdadero amor cuida, protege, busca soluciones, no se resigna sin más al castigo y a la ruina, se desvive por dar vida, quiere salvar todo lo que Dios creó, todo lo que ha sido redimido por Jesucristo. El verdadero amor quiere que se salve el que está alejado y perdido, que encuentre la luz el que anda entre tinieblas. El verdadero amor hace que nos preocupemos, que pongamos todos los medios, que busquemos salida a cualquier situación problemática, a sentirnos responsables de nuestros hermanos. El amor de Dios siempre da una nueva oportunidad.

Rvdo. D. Sergio Alentorán Baeta
Vicario episcopal de la vicaría VI (rural oeste)