Hermanos de la Cofradía de las Siete Palabras y de San Juan Evangelista:
Con alegría renovada volvemos a celebrar la Navidad, ese misterio de la Encarnación que nos vuelve a hacer caer en la cuenta de que «Un niño nos ha nacido, un hijo se nos ha dado» y es el «Príncipe de la paz» (Is 9,6). ¿Veis qué maravilla? La maravilla de que el poder de un Niño, Hijo de Dios y de María, no es el poder pretendido que nos ofrece este mundo, un poder basado en la fuerza y en la riqueza, sino que el poder de este Niño Dios, es el poder del amor. Y es que el amor es capaz de franquear todas las barreras, fronteras, desigualdades y ¡hasta enemistades! Si, «el amor no pasa nunca» (1Cor 13, 13).
Esta noticia (notición) recorre toda la tierra y quiere llegar a todos los pueblos, especialmente a los golpeados por la guerra y por conflictos violentos, y que sienten fuertemente el deseo de la paz: «…en la tierra paz a los hombres de buena voluntad» (Lc 2, 14). Paz sobre la tierra a todas las personas que se sienten amadas por el Señor, que cada día trabajan, con discreción y paciencia, en la familia y en la sociedad, para construir un mundo más humano y más justo, sostenidos por la convicción de que sólo con la paz es posible un futuro más próspero para todos.
Jesús, el Niño nacido en Belén del vientre de la Virgen María, encarnado por obra del Espíritu Santo, pone de manifiesto que el Dios de la vida, se interesa tanto por nuestro mundo que, en Navidad, se ha convertido en su mundo. Como bien lo expresó el papa Francisco: «El pesebre nos recuerda esto: Dios, por su gran misericordia, ha descendido hasta nosotros para quedarse con nosotros».
Así es. «El Verbo se hizo carne y habitó entre nosotros» (Jn 1, 14). Se queda para acompañarnos y mostrarnos la vía del bien, de la felicidad auténtica que nada ni nadie nos podrá arrebatar.
Cofrades todos, ¡paz y bien! Si conseguimos hacer de nuestra Cofradía un auténtico espacio de fraternidad, la vida de este Niño alumbrará las nuestras para brillar entre tanta tibieza y mediocridad.
¡Feliz Navidad!
Vuestro consiliario,
Fernando Urdiola Guallar

