¡Tienes todo pagado!

¡Tienes todo pagado!
Reflexión: ¡Tienes todo pagado!

Hace tan sólo unos días tuve misa a la 1 de mediodía y posteriormente tenía que viajar a Madrid, salía en tren a las de 3 de la tarde, con imposibilidad real de ir a comer a casa. Decidí entrar en una cafetería para tomar algo. Elegí unos pinchos que estaban en la barra junto con un vino blanco; la camarera brillaba por su amabilidad y prestancia a la hora de estar atenta y servir con exquisita diligencia. Me vino a ofrecer un postre, pero decliné el ofrecimiento; le pedí, sin embargo, un café con hielo para culminar la frugal, pero exquisita comida.

Mi sorpresa vino al solicitar la cuenta, para abonar lo que se debía. ¡Lo tiene usted todo pagado! Me dijo, a lo que le respondí que debía haber un error, ya que, de hecho, no había pagado nada. ¡Lo tiene usted todo pagado! Me repitió insistentemente…, aún volví a reiterar la pregunta por tercera vez, haciendo ademán de pagar y…, ante mi cara de sorpresa, me explicó que efectivamente había estado un caballero, que se acababa de marchar, que me había dejado todo pagado.

Nunca llegue a saber realmente quien había tenido este gesto conmigo, pero sí fue una sorpresa inaudita que me hizo pensar en la realidad de la Pascua. En este tiempo celebramos la salvación de Jesucristo que se nos da gratuitamente, semejante amor, tan grande…nunca imaginado por nadie de nosotros.

Muchas veces, desde entonces, pienso el lujo que tenemos, en nuestra vida, de “tener todo pagado”; a coste cero por nuestra parte, Cristo murió en la cruz por amor y te ofrece la salvación gratis.

Con nuestra vida no podemos pagar nada de lo que se nos ha dado. ¿Quién de nosotros se ha entregado a sí mismo la vida, la fe, el amor, la esperanza…, tantas cosas? Todo lo recibimos gratis.

Todo esto es don de Dios permanente que se nos entrega por amor. Hablando en términos salvíficos: ¡lo tenemos todo pagado!

En muchas ocasiones vivimos nuestra vida de fe queriendo pagar a Dios todo lo que nos da y, creo que esto es una misión imposible de realizar que produce desánimo, ansiedad y tristeza.

¡Tienes todo pagado! Comienza a vivir con alegría y generosidad, con buen estilo al saber que eres un privilegiado y alguien a quien Jesucristo quiso redimir con su muerte. ¡Vive la esperanza y el deseo de hacer tú, por los demás, lo mismo que han hecho por ti! Seguramente el día que comprenda que todo lo ha pagado Cristo, comenzaré a comprender la gratuidad, la salvación y viviré con alegría mi fe y compromiso por los demás.

Rvdo. D. Fernando J. Arregui Moreno
Consiliario de Honor de la Cofradía